Ulises: ¡Chinga tu madre!
¡TODO EL PODER AL PUEBLO!
¡¡¡Y O A P P O Y O!!!
Héctor Raúl González Mendoza
I
-No pude frenarlo… ¡Ya sabes que no se puede! No sé por qué me regañan, si ya saben…
-Sí, ya sabemos, pero no tienes porque llorar. No fue tu culpa, sólo te estábamos preguntado.
-¿Pues qué quieren saber! Si fue como todos… yo ya casi llegaba, no traía mucha velocidad pero sí fue suficiente para partirlo en dos… o en más… todavía no sé. Yo lo vi clarito… estaba nomás esperándome: vio la luz y así, nada más se aventó. Ahí frené pero ya estaba abajo, todo hecho pedacitos.
II
-¡Oficial! ¡Oficial! ¡Yo lo vi todo! ¡Pregúnteme a mí! Yo le contesto lo que quiera, pero pregúnteme a mí. ¡Santo Dios, pobre muchacho!
-Ya señora, tranquilícese y díganos ¿qué vio?
-Pues el joven ahí estaba solito sin molestar a nadie, bueno su cigarro sí molestaba porque olía raro, pero fuera de eso no estaba molestando a nadie. Estaba bien tranquilo, ahí paradito. Luego ya ve como son esos escuincles de la prepa. Siempre andan con su griterío y su relajo. Parece que nunca salen y cuando salen a todos empujan…
-Bueno… sí… pero díganos sólo lo relacionado al accidente…
-Pues miren, esos muchachos, esos que están allá escondidos con el otro policía bajaron corriendo las escaleras. Desde ahí yo supe que iban a causar problemas, porque ya los conozco, ya los conozco. ¡Válgame Dios, pobre muchacho! Ahí estaba paradito. Solito, sin molestar a nadie…
-Bueno y ¿qué le hicieron los chavos de la prepa? ¿Ellos lo empujaron?
-¡No Dios mío, no! ¡Cómo pasa usted a creer eso! No, ¡qué bárbaro! Ellos sólo con sus gritos, yo creo que hicieron que el muchacho saltara… de miedo. Ire vea, ellos estaban en las escaleras y uno de los jovencitos, ese que tiene los pelos rojos y parados, jaloneó a la niña que está sentada llorando en las escaleras y yo creo que la espantó porque pegó un grito, ¡Ay! Que casi me deja sorda. Eso fue lo que yo creo asustó al pobre muchacho que se cayó a las vías… ¿Está muerto?
-Muy bien señora, ahorita regreso… Vieja loca…
III
-No señor, nosotros no hicimos nada. Veníamos bajando las escaleras…
-Corriendo y gritando…
-Sí, pero sin molestar a nadie. Y entonces estábamos jugando mientras venía el metro. Yo la jalé a ella porque el metro ya venía y yo tenía que llegar rápido a mi casa. Entonces después de que la jalo, ella grita.
-La señora dice que eso provocó que se cayera el muchacho…
-¡Eso ni es cierto! Porque después de que Lisa gritó pasó un ratote para que toda la gente comenzara a gritar. Fíjese: yo la jalo, ella grita, me jala a mí y se sienta en las escaleras. Después de eso fue cuando la gente comenzó a gritar como loca. Y más esa señora gorda con el vestido de flores… Ya ve, pasó mucho tiempo.
-Ok muchachos, nomás no se nos vayan, espérense aquí…
IV
-Pues yo no sé. ¡Ay! Apenas terminaba de darle el cambió a la doña cuando siento que el metro se frena y hasta allá voy a dar. El discman se partió y todos los discos salieron volando. Ya los conté y me faltan… pinche gente ratera…. ¡Ay!
-Ya le dije que no se mueva. No es profunda y no necesita puntadas. Sólo la desinfecto y ya se puede ir.
-¿Y entonces ya saben quién era?
-No todavía no, ya sabe que esto tarda mucho.
-Sí y yo con mi rajada en la cabeza y sin poder vender discos. A ver en qué otro me dan chance. Pinche gente inconsciente ¿no? Se avientan al metro sin saber los problemas que nos causan a uno…
V
-¿Hijo mío? ¿Ya recuerdas?
-No. La neta no.
-Pero ¿cómo Hijo? ¿Te empujaron, te resbalaste, te aventaste? Dime qué pasó.
-No sé. Yo estaba acá bien relax con el porro. Apenas y la estaba sintiendo. Es que la Lupita me dejó. Se fue con el Greñas. Ya sabes ¿no? pa´l ánimo le estaba jalando.
-Y por eso te aventaste…
-No, si no soy tan radical… la quería pero no era para tanto. Nomás estaba tristón. De lo único que me acuerdo es de eso: Unos chavillos gritando y jugando; luego oí el ruido del metro que ya venía. Entonces apenas iba a apagar el churrito cuando dejé de oír todo. Y ya luego desperté acá… ¿Qué? ¿Estoy muerto?
-Ay Hijo mío. De que los hay los hay…. pásale y regístrate.
Héctor Raúl González Mendoza
El martes 10 de octubre se presentó en la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la UNAM la compilación de Bolívar Echeverría titulada “La mirada del ángel. En torno a las tesis sobre la historia de Walter Benjamín”.
Este libro reúne una serie de ensayos que desde diversas perspectivas abordan las temáticas y los problemas que plantea Walter Benjamin en Las tesis sobre el concepto de historia, mismas que fueron escritas entre finales de 1939 e inicios de 1940 antes de que su autor se suicidara, orillado a ello por la persecución Nazi.
Al respecto, la doctora en filosofía Érika Lindig, apuntó que los textos reunidos en este volumen son el registro de los trabajos de un coloquio que en palabras de Bolívar Echeverría, el compilador, “intentó acercarse inquisitivamente a la presencia enigmática e inquietante de una teoría de la historia muy especial, que entraña una abierta provocación que a partir del siglo XIX, es decir, a partir del olvido de Hegel, se conoce en el mundo académico como Filosofía de la Historia”.
La Dra. Lindig mencionó que esta provocación aparece en la alegoría del ángel de la historia de Benjamin, “en lo que nosotros llamamos historia, decía Benjamín, el ángel sólo ve una catástrofe única, ruina sobre ruina, es decir, una acumulación de atrocidades”.
“¿Qué género de mirada se necesita para ser capaz de ver la historia de este modo? Se requiere, podríamos contestar, una mirada intempestiva” afirmó.
La mirada del ángel es parte del legado que nos dejó Benjamin, afirmó la doctora Lindig: “el pensador que intentó por todos los medios posibles resistir al fascismo con la inteligencia.”
La resistencia sigue siendo necesaria. De esta forma la doctora invitó al auditorio a ser activos en esa lucha: “hoy el ángel miraría las atrocidades de la historia que aún siguen acumulándose en este inicio de siglo en el cual, el enemigo todavía sigue venciendo. A diferencia del ángel, que se limitaría a mirar la catástrofe, impotente para recomponer las ruinas que el progreso va dejando junto a él, quien le tome la palabra a Benjamin tiene un compromiso hacia el pasado y una responsabilidad para el porvenir.”
Los textos reunidos en la compilación de Bolívar Echeverría, “hablan de este compromiso asumido por sus diversos autores desde la problemática de la historia, el tiempo, la memoria y el arte”, concluyó la doctora.
En exclusiva para AUNAM, los maestros Miguel Ángel Esquivel e Isaac García Venegas, de la FFyL, comentaron la importancia de este libro: “es importante porque en él hay distintas miradas sobre un pensador que en su momento fue incomprendido y que las condiciones actuales permiten comprenderlo a profundidad”, argumentó el maestro Miguel Ángel Esquivel.
Es relevante, aseguró, dentro de una historia amplia del pensamiento moderno porque Walter Benjamin es constructor de un marxismo heterodoxo “cuya lectura reciente ofrece muchas pistas tanto para comprender el mundo moderno y contemporáneo como para repensar al propio marxismo”.
Los marxistas ortodoxos lo acusan de tener un punto de vista religioso, mesiánico y critican su concepción en torno al tiempo que no se ajusta a la idea del progreso como tradicionalmente lo aborda el materialismo histórico ortodoxo y que plantea una noción del tiempo totalmente contraria al marxismo ortodoxo e incluso al pensamiento occidental, afirmó el historiador Isaac García Venegas.
En el compendio se leen las perspectivas de historiadores, filósofos, historiadores del arte y politólogos. Miradas distintas en torno a un autor que hoy es relevante para las ciencias sociales y para el pensamiento de izquierda.
La presentación concluyó con una invitación generalizada para su pronta lectura, que aseguraron los participantes, resultará rica para quienes lo hagan.
Por Héctor Raúl González Mendoza
I
El día que lo iba a matar me desperté más tarde que de costumbre porque la neta no quería que ese día comenzara…
Esa noche soñé con el trabajito. Soñé que un güey nos hablaba por teléfono de urgencia para avisarnos que todo se cancelaba porque que ya le habían pagado su pinche lana. Soñé que en la mañana, cuando despertaba, alguien ya se lo había chingado y yo sólo lo veía en la tele… pero el de la tele al otro día iba a ser yo…
Me despertaba a cada rato, sudaba un chingo, daba vueltas en la cama… estaba nervioso como nunca antes había estado… iba a la cocina, le jalaba, trataba de controlarme y me decía a mí mismo “no seas puto, esto ya los has hecho muchas veces, la única diferencia es que este güey es famoso…”
Me desperté a las diez de la mañana y los demás ya estaban esperándome. Nadie se había retrasado ni tantito como otras veces. A nadie ese día le había pasado algo para que llegara tarde. Muy a mi pesar, las cosas iban saliendo bien fregonas.
Todavía resuenan en mi cabeza las palabras que el Arellano me dijo: “que te salga bien cabrón, este pendejo me debe mucha lana y no quiere pagar… tú vas a ser el encargado de partirle la madre, para que todos sepan, que con el Jefe no se juega…”
Pues sí, le dije, bisnes son bisnes.
Es una lástima que en ese entonces mi negocio no fuera tan bien como ahora porque yo le hubiera pagado la lana a ese cabrón…
-Sí, pero él no lo mató. Desde donde le veas, ese güey no lo dejó sin jeta…
-¡Por eeeeso! Por eso te digo que es una lástima que mi negocio no jalara tan bien como ahora. Porque la neta de la lana que nos pagaron esa vez mi changarrito creció…
-Si pendejo, pero a costa de un chingo de familias, sin contar a los pobres que metieron al tambo por tu cul…
-NUESTRA culpa. Y sí, ni pedo pues ¿no? son los gajes del oficio.
-Sí, ¡del oficio de matón! Ja ja ja ja…
-¡¡¡Qué te calles te digo!!! Oí un ruido allá afuera…. Ssshhhhhh
II
-¡Listo¡ Nada más almuerzo y nos vamos. ¿Traen todo? No quiero que salgan con sus mamadas de que se me olvidó esto… no traigo lo otro… ya los conozco… Esta vez es mucha lana…
-Sí, y dejen lo de la lana, si no nos sale o nos entamban o nos quiebran…
-Treinta segundos ya saben… treinta segundos. ¿Ustedes ya almorzaron? No quiero que se me vayan a desmayar a la mitad de la chamba porque con uno que pesquen, nos atoran a todos. ¡Hitler! ¿Cómo quedó la nave?
-Al tiro maestro, ya sabes… pero… yo sí tengo hambre.
-Pus éntrale, échate un taco.
Nadie quería que los demás se dieran cuenta, pero yo sí los vi. Yo si vi que tenían miedo, mucho miedo; como nunca. Y los entendía porque yo sentía más miedo que ellos: era como matar a un amigo.
III
-¿Ya viste? Ya llegaron.
-Símón… acuérdense, nada más a ese güey… sólo nos pagaron por ese güey, no la caguen, que nadie salga herido… treinta segundos y ya estuvo. Treinta… Si agarran a uno…
Y entonces esperamos a que salieran… no nos movíamos. Sudábamos mucho. Lo peor es que Martín andaba de pedorro. Yo creo que por los nervios.
Sabíamos lo que teníamos que hacer. No era como otras veces que ni sabemos a quién nos debemos chingar. Esa vez fue diferente, yo por alguna razón sentía que me iba a quebrar a un conocido, a un familiar, a un amigo… me di el último pasón y el semáforo que a cada rato veía se puso verde justo cuando estaban saliendo. Les grité que ya.
Hitler se jaló para la nave y nosotros nos pusimos las capuchas y en chinga bajamos el puente. Apenas se había subido a la troca y uno, dos, tres, cuatro balazos en la jeta.
Ese güey no supo ni qué pasó, por eso no sentí tan gacho. Más cabrón la pinche sangre que me cayó en la playera. Nel, no voy a olvidar su piche cara gorda llena de agujeros rojos.
De repente nos empezaron a soltar plomazos unos tiras, a Rubén le pegó uno en el brazo pero no nos dimos cuenta hasta que estábamos en la nave.
El Hitler le pisó hasta al fondo. No fueron más de treinta segundos. Salió de maravilla. Después botamos la nave…
-¿Cómo te atreves a decir esa pendejada? ¡Mataste a un pobre cabrón!
-Nel, ese señor que aunque no me caía mal sí era cabrón pero no era pobre. Se hacía pendejo para pagar porque se sentía protegido por el Carrillo pero ya ve Comandante, lo dejaron solo, solito. Y solo me lo quebré. Bueno nos lo quebramos. La neta sí me siento mal porque mis morritos lo veían en la tele. Si se siente feo, no crea que no, si también somos humanos, tenemos sentimientos, fue como matar a un familiar… a un amigo.
IV
-¿Quiénes fueron los pendejos que los atraparon?
-Los de la 108 y la 203 Jefe…
-¡Cómo son pendejos! Estos cabrones están bien parados, ya me llamaron y ¡me van a chingar! ¡Suéltalos antes de que haya pedo!
-Ya oyeron al Jefe. ¡Déjenlos ir! Pero entonces Comandante…
-Ya sabes a quienes… nomás no hagan mucho pinche escándalo que los de la tele casi casi nos linchan…
V
-Por la que siento más feo es por la güerita… tan sabrosa y tan pendeja…
-Ya, ya, no seas mamón, qué también te causa ternura el pinche bigotón sin pelos… a ver dilo otra vez…
-Sí lo digo…
-Pero gritando puto… para que nos caguemos de risa.
-Qué si lo digo…
-A ver…
-¡YO MATÉ AL GORDO COCODRILO!
-Ja ja ja ja ja ja ja
Ganó el premio Nobel de Química en 1995 tras predecir el adelgazamiento de la capa de ozono.
Por Héctor Raúl González Mendoza
México, 09/10/06 (Aunam);- El premio Nobel de Química, Dr. Mario Molina, presentó el pasado viernes 6 de octubre la conferencia magistral “Impacto de las actividades humanas en la atmósfera” en el auditorio del Centro de Investigación en Energía (CIE) de la UNAM, Campus Morelos.
Habló de sus investigaciones sobre trastornos en la temperatura del planeta causados por los cambios en la composición química del ambiente, los que estimó “seguirán en ascenso por factores como el gran esparcimiento del bióxido de carbono y metano”.
El también profesor del Instituto de Tecnología de Massachussets, MIT por sus siglas en inglés, hizo hincapié en que dichas transformaciones climáticas afectarán la agricultura, los bosques y la salud en general de la población mundial porque “habrá alteraciones en las temporadas de lluvia y sequía, al igual que incrementos en el nivel del mar por los persistentes impactos en zonas costeras, como los provocados por los huracanes Wilma, Katrina y Stan”.
Explicó que el cambio climático es causado por más de seis mil millones de personas, por lo que considera necesaria la utilización de energía más eficiente, renovable y nuclear.
Enfatizó que el problema principal es que los habitantes del planeta afectan la composición de la atmósfera, sobre todo con los gases que provocan el efecto invernadero, dado que sólo en el 2005 se registró la temperatura más elevada de los últimos mil años.
El Dr. Molina, precursor del estudio sobre la composición química de la capa de ozono de la estratosfera, explicó que el efecto invernadero sucede cuando la atmósfera funciona como un manto que calienta al planeta, dado que tiene gases que absorben la radiación infrarroja.
El pionero de la química de la capa de ozono, quien en 1974 predijera el adelgazamiento de la misma como consecuencia del uso excesivo de los clorofluorocarburos (CFCs) concluyó que “en la actualidad vivimos en la época geológica del antropoceno, un periodo que abarca aproximadamente los últimos cinco siglos”, en el cual la actividad humana es capaz de modificar el funcionamiento del planeta.
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